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Leer a los Peques con el ánimo de que aprendan idiomas a los que no están expuestos la mayoría del tiempo es maravilloso: conecta al adulto con el niño, al niño con una cultura alejada que no extraña, provee al Peque de herramientas lingüísticas a las que quizá la conversación cotidiana no dé ocasión. Pero solo es el primer paso. La magia ocurre cuando el niño participa en el relato y lo incorpora en su acervo. Con este objetivo iniciamos la lectura dialogada del libro.

El diálogo es tanto más fructífero cuantas más veces se haya leído el libro. ¿Qué me dices? ¿Qué leer un millón de veces el mismo libro no es tu actividad favorita? Aprovecha entonces para convertirlo en una conversación con tu Peque.

La lectura dialogada se desarrolla así:

El objetivo único es que el niño se sienta parte de la conversación, que no parezca un examen. Si el Peque quiere hablar de algún aspecto del cuento, le damos pie y le contrapreguntamos. Si no inicia la conversación pero vemos está particularmente interesado en algún elemento, iniciamos la lectura dialogada preguntándole. Las normas son muy pocas:

Rocío Bonilla, De qué color es un beso

Rocío Bonilla, De qué color es un beso

  • el Peque decide si quiere hablar o no, y cuánto tiempo
  • no interrumpir: el diálogo es lo más importante, el libro es solo la base.
  • no corregir – si la respuesta es obviamente incorrecta, la usamos como base para más diálogo: «¿De verdad?», «¿Te parece?», «¿Y cómo es eso?»
  • completar algunas respuestas con información o vocabulario adicional:
    • Peque: «la niña se sube ahí»; adulto: «correcto, la niña se sube al columpio»
    • Peque: «un pájaro»; adulto: «sí, una golondrina».
  • añadir en la misma lectura o en lecturas subsiguientes preguntas que permitan incluir las nuevas palabras o conceptos en la respuesta

Tipos de preguntas durante o después de la lectura dialogada:

Completar

«‘¡Rapunzel! Lanza tu larga….»
Todos hacemos esto, ¿a que sí? Consiste en dejar la frase a medias para que el peque la complete.

Jörg Mühle, Dos para mí, una para ti

Jörg Mühle, Dos para mí, una para ti

Recapitular

«¿Quién cocinó las setas?»
Para los más pequeños, podemos preguntar sobre elementos concretos de la historia. A los niños más grandes les podemos pedir que nos pongan al día en una lectura por capítulos más larga, o que resuman la historia.

Final abierto

«¿Qué ves en este dibujo?»
Puedes preguntar aquí cualquier cosa sobre la historia o la ilustración. Por lo general el libro y el niño te indican qué preguntar: la ilustración da pistas sobre cómo se va a desarrollar la historia, o el niño parece muy interesado en un elemento concreto. Estas preguntas pueden estimular conversaciones con niños sorprendentemente pequeños. Según van creciendo los peques, ampliamos el foco: ¿En qué se parecen/diferencian dos personajes/dos lugares/dos eventos del libro?, ¿A qué otros libros te recuerda?

Preguntas informativas

«¿De qué color es el vestido?»
Las típicas preguntas de qué, quien, cuándo, cómo, dónde, cuánto(s). En este caso estamos buscando una respuesta concreta, sin interpretación. Como con las otras preguntas, se el grado de complejidad va aumentando: «¿qué estación del año es?», «¿qué relación hay entre los personajes?» O vamos pasando de la información explícita en el texto o en la imagen a informaciones implícitas pero inequívocas.

David McKee, Elmer

David Mackee, Elmer

Integrar

«¿Qué personaje querrías tener de amigo?»
Este es el nivel más avanzado para niños más mayores, que quizá sepan leer ya, y busca trazar paralelos entre el libro y la realidad. Es una edad en que muchos padres dejan de leer en voz alta a sus hijos, pero las preguntas integradoras (en inglés distancing prompts) son las que tienen un efecto más positivo en el desarrollo lingüístico y los resultados académicos de los niños. La más típica, la que todos hemos usado es «¿qué harías tú en su lugar?». Hay muchas otras que nos pueden servir. Lo importante es la conversación que inspiran, y no tanto la pregunta:

  • ¿Has visto alguna vez un elefante?
  • ¿Qué quieres hacer para celebrar tu cumpleaños?
  • ¿Cómo crees que se siente el personaje?
  • ¿Cómo habría cambiado la historia si…?
  • ¿Qué personaje te parece el más valiente/generoso/considerado/creativo /inteligente? (esta es la pregunta estrella de la bloguera Sarah MacKenzie de The Read Aloud Revival)

¿Quieres leer más? Aquí tienes algunas ideas de actividades para practicar el idioma y sobre cómo promover el idioma no dominante con respeto.

Aquí os dejo algunos estudios sobre el tema:

  • Mol, Suzanne E., et al. «Added value of dialogic parent–child book readings: A meta-analysis.» Early education and development 19.1 (2008): 7-26.
  • Lever, Rosemary, and Monique Sénéchal. «Discussing stories: On how a dialogic reading intervention improves kindergartners’ oral narrative construction.» Journal of experimental child psychology 108.1 (2011): 1-24.
  • Flynn, Kylie S. «Developing children’s oral language skills through dialogic reading: Guidelines for implementation.» Teaching exceptional children 44.2 (2011): 8-16.

Libros mencionados

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