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Los niños piden leer los mismos cuentos una y otra vez por un montón de razones: están procesando algo, les fascinan las ilustraciones o las frases, aprecian la familiaridad de un tema conocido, están obsesionados con los dinosaurios o los camiones con volqueta… Y no tiene nada que ver con que el niño tenga ocho libros u ochocientos. Les da con un libro, y ese es hasta el mes que viene.

Pero, dentro del margen de creatividad o variación que nos pueda permitir el Peque, tenemos opciones para profundizar en la lectura. La lectura reiterada de libros infantiles es un fenómeno conocido y también lo son sus beneficios: mejor adquisición de vocabulario, más oportunidades de aprendizaje y de conversación… Y para asegurarnos de alcanzar estos beneficios, y también para no volvernos locos leyendo mil veces el mismo cuento, he aquí unos cuantos truquetes que en casa nos funcionan divinamente:

1. Usar las manos

Claro, los primeros libros en los que pensamos cuando hablamos de usar las manos son los que tienen lengüetas, solapas, ruedecitas… ¡No se pueden leer sin usar las manos! Nuestros favoritos son ¿Dónde está la cajita amarilla? y Buenos días.

Jon Klassen - Yo quiero mi sombrero

Pero demos un paso más: hagamos como que todos los libros tienen partes móviles. Es más fácil de lo que parece con libros que invitan al lector a tocar las ilustraciones. Por ejemplo Un libro o Cosquillas y a la cama.

Y ya el siguiente paso es usar tú (o el niño) las manos sobre el libro para acompañar movimientos de los personajes. Algunos lo ponen muy muy fácil, por ejemplo una ruta dibujada en la ilustración. En otros lo podéis imaginar y desde luego que mejora la experiencia a la hora de leer el mismo cuento una y otra vez.

2. Usar accesorios

Nosotros usamos tres tipos de accesorios para acompañar lecturas:

  • muñecos: animales, alimentos o accesorios mencionados en la lectura.
  • contadores: tapas de zumo, pajitas, pinzas o cualquier otra cosa que tengamos en grandes cantidades.
  • objetos de la naturaleza: hojas, castañas, bellotas, piedras…

Así podemos aprovechar una lectura que ya casi parece que no aporta nada nuevo y conectarla a nuestro mundo con los objetos de la naturaleza o los muñecos del Peque; aprovechar para empezar a despertar la mente matemática con los contadores; o permitirle al niño desarrollar la capacidad de concentración proponiendo tareas de organizar por colores o combinar personajes con elementos físico.

La filosofía Montessori pone un gran énfasis en aprender con las manos, tocando, asiendo, sintiendo. Probad en casa con este método tan sencillo y accesible, y contadme qué tal va.

3. Usar la voz

El primer paso, claro, es hacer voces distintas para cada personaje y muchos de nosotros aplicamos esta técnica incluso antes de leer el mismo cuento reiteradamente. Trabajar la entonación. Ya, ya sé que al principio nos sentimos raros, pero oye, ¿y lo divertido que es? Y si te da la risa, todavía mejor. Recomiendo buscar inspiración entre los grandes profesionales que tienen sus cuentacuentos en YouTube. ¡Es impresionante! Y hace leer el mismo cuento mil veces una actividad bastante más divertida.

Y ahora…. ¿has pensado en cantar los cuentos? Cuando nuestra Peque tenía 2 años mi marido empezó a leerle El grúfalo cantado como si fuera un musical, ¡y es de lo más divertido! Os pondría un vídeo pero… ¡me costaría un divorcio! Así que mejor imagináoslo.

Y hablando de cantar cuentos. ¿Conocéis estos bonitos tributos a dos famosos cuentos contemporáneos?

Y por supuesto, recuerda convertir la lectura en diálogo a cada ocasión. Así podéis leer el mismo cuento y cada vez tener una conversación distinta: céntrate en los colores utilizados en las ilustraciones, las motivaciones de los personajes, los hábitos que el peque también tiene en su vida cotidiana…

La conversación puede darle a la lectura un cariz único, aunque sea la vigésima vez que leéis ese libro en una semana.

4. Usar todo el cuerpo

Cómo leer el mismo cuento mil veces sin perder la cabeza - salta

Hay cuentos en los que los personajes saltan, bailan, hacen cabriolas… ¡Aprovechad para mover el esqueleto en casa también!

5. Usar a toda la familia (y a las visitas)

Un nuevo tipo de lectura que hemos empezado hace poco es la «lectura coral multilingüe». En pocas palabras, cada miembro de la familia lee un personaje y lo interpreta en un idioma distinto. Es raro y no funciona con cualquier libro, pero nos encanta porque integra a todo el mundo. Los libros con mucho diálogo son ideales para este tipo de lectura.

En resumen

  • no te agobies por tener que leer el mismo cuento una y otra vez: los beneficios de la lectura reiterada son abundantes.
  • Busca maneras de ganar variedad y profundidad en la relectura. El objetivo será no quedarnos en la superficie sino llegar a asimilar mejor los distintos elementos del libro. Por ejemplo
    • tocar el libro (con las manos limpias)
    • usar accesorios
    • declamar, cantar, dialogar
    • movernos al son de la historia
    • involucrar a toda la familia

¿Cómo hacéis en casa para darle vidilla a las lecturas reiteradas?

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