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A punto de cumplir los 2 años, Peque está empezando a apreciar la ficción. Hasta hora, se entretenía más observando los dibujos y repitiendo palabras, o gritándolas cuando reconocía objetos en las ilustraciones. Así, durante meses, nuestros libros favoritos han sido los que retratan la naturaleza.

Para libros de naturaleza, buscamos libros con fotografías o dibujos realistas. Huyo de las ilustraciones ultradulcificadas o que retratan a los animales con rasgos humanos, con ropa, o actuando como humanos.

La importancia de las fotografías en los álbumes infantiles: nunca es demasiado pronto para apreciar la belleza. Este libro viene de Israel y está disponible aquí.

Independientemente del idioma en el que esté escrito el libro, estos meses comentamos las imágenes solo en castellano. De hecho, solemos ignorar el texto bastante y nos centramos en las ilustraciones. A veces le pido a Peque que describa lo que ve. Quiero ver cómo se expresa, qué palabras o conceptos le cautivan… quiero, sobre todo, que se sienta parte activa de la «lectura», de la interacción con el libro. A veces se arranca ella sola («¡oh no, oso! ¡beejaas!»), otras veces necesita un poco de orientación.

¡Oh no, oso! ¡beejaas! del maravilloso Un año en el bosque por Emilia Diubiak

Podemos, por ejemplo, jugar al veo veo. Para esto, los libros tipo busca y encuentra son, desde luego, ideales para esto. Pero con críos tan pequeños como Peque, cualquier foto o ilustración con más de tres cosas puede servir. Y hablando de tres cosas, la lección clásica de Montessori de tres periodos tiene aplicaciones fantásticas en álbumes ilustrados. Las primeras veces se mencionan las palabras nuevas (tres es un buen número, no es cuestión de abrumar a la Peque). Cuando veamos que se van afianzando preguntamos ¿cuál es el edelweiss? Y en el último periodo preguntamos ¿Qué es esto? ¿Cómo se llama esta flor?

¿Dönde está el edelweiss? Mein kleiner Berg por Katrin Wiehle

Seguro que a vosotros os pasa lo mismo que a mí: Peque quiere leer el mismo libro una y otra vez (y otra, y otra…). No solo es natural para peques de todas las edades; es parte integral del desarrollo. Dejar que los peques elijan el libro que quieran fomenta su independencia como futuros lectores, y repetir libros afianza conceptos y terminología.

Pero repetir libros de naturaleza una y otra vez no significa necesariamente repetir la misma lectura. Los lectores, Peque y yo, elegimos en cada ocasión qué lectura le queremos dar al libro. Podemos hablar de colores, de las acciones, podemos inventar una historia. Son libros que frecuentemente permiten una lectura literal pero en los que las lecturas generadas en diálogo con Peque son las más valiosas.

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