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En casa estamos viviendo la crianza bilingüe como una aventura, con sus momentos de dificultad y sus momentos de euforia. Sobre todo procuramos recordar con frecuencia que el tiempo (casi) todo lo cura, incluso las peores fases de la crianza bilingüe. Que vamos a tener estadios incómodos y que nuestra situación actual no va a ser permanente.

Momentos como las negativas a hablar cierto idioma, las fases silenciosas o los altibajos son estadios naturales en el proceso de aprendizaje de los idiomas y situaciones que, si bien debemos observar, no tienen por qué ser preocupantes.

¿Tardan más en hablar los niños bilingües?

fases de la crianza bilingüe - tardan más en hablar

Ya sabemos la situación: el niño no se acaba de soltar con un idioma y algún familiar o conocido viene y dice: «¡es normal! los niños bilingües hablan más tarde.»

Mucho se ha escrito sobre este tema, así que no me extenderé demasiado. En realidad, en este debate existen dos campos principales:

  • Hay quien asegura que todos los niños bilingües hablan más tarde.
  • Hay quien repite que el bilingüismo/multilingüismo no causa retraso en el lenguaje.

¡Y ambas partes tienen razón! Quiero en primer lugar rechazar las posiciones extremas. Me parece igual de negativo asegurar que es normal que los niños bilingües hablan más tarde, como lo contrario.

Me explico: es cierto que el bilingüismo no causa una condición clínica de dificultades con el lenguaje o el aprendizaje. El cerebro del niño bilingüe funciona igual de bien que si le hubiesen criado monolingüe.

Peeeeeero es de esperar que el niño bilingüe, en fases equivalentes de desarrollo y SOBRE TODO en sus lenguas minoritarias, no hable con tanta fluidez como un monolingüe o un bilingüe en su lengua mayoritaria.

Lo que quiero decir es que si en un idioma el niño tiene menos exposición y menos oportunidades de usarlo, es NORMAL que lo hable peor. Y eso no es un retraso del lenguaje, sino el aprendizaje natural de un idioma.

Mi Peque, por ejemplo, a la edad de 2 años y medio habla:

  • español como los niños monolingües de su edad
  • hebreo como el español que hablaba al año y medio
  • alemán como el español que hablaba cuándo empezó a decir sus primeras palabras.

Claro, puede que una persona que considere solo su alemán (¡como mi vecina!) lo encuentre preocupante. Pero es así como los humanos aprendemos idiomas, poco a poco. Y esta es una de las fases de la crianza bilingüe que nos ha tocado pasar.

Mi niño se niega a hablar mi idioma

fases de la crianza bilingüe - negativa a hablar

a veces ocurre que los niños que crecen como bilingües simultáneos dejan de usar el idioma minoritario a medida que el mayoritario adquiere importancia. Estoy segura de que es la fase más común en los niños bilingües.

Mucho se ha escrito sobre el tema, así que aquí voy a dejar solo tres herramientas muy básicas para enfrentarnos a esta fase:

  • suficiente exposición: cada persona es un mundo, claro. Pero ¿puede ser que no haya suficientes horas a la semana dedicadas a esta lengua? Prueba con libros o revistas sobre temas de interés como el fútbol, los caballos, o lo que le guste; actividades en familia como excursiones o juegos de mesa. O simplemente ver la tele juntos. La clave es la compañía y convertir la actividad en un diálogo.
  • suficientes oportunidades de expresión: porque no todo es escuchar a la hora de aprender un idioma. ¡Hay que usarlo! Considera involucrar a parientes monolingües, buscar grupos de juegos o actividades en el idioma minoritario.
  • nivel de idioma adecuado en el tema específico: a veces el vocabulario es el verdadero obstáculo a la hora de hablar el idioma minoritario. Y puede que el vocabulario pasivo sea muy amplio, pero el activo se queda atrás. Incide en los términos con libros, repitiendo las palabras (¡sutilmente!).

La fase silenciosa

fases de la crianza bilingüe - etapa silenciosa

Según varios estudios los niños bilingües que adquieren una de sus lenguas secuencialmente (por ejemplo, cuando habiendo crecido monolingües en casa, empiezan la escuela en otro idioma) atraviesan un periodo silencioso (también llamado periodo no verbal) en el que no usan el idioma activamente pero en el que están aprendiéndolo.

Claro, aquí se complica el asunto: no solo se trata de adquirir un idioma, sino también de crear relaciones sociales, practicar interacciones y formar carácter. ¡Son años muy difíciles! Y así se puede generar un círculo vicioso en el que el niño no habla con sus compañeros porque no conoce el idioma, no lo conoce porque no habla con ellos, etc.

¿Cómo se rompe el ciclo? Francamente, en estos casos hay que saber si es una fase natural que en cuestión de semanas se normaliza, o si es un caso que requiere ayuda profesional.

En The Silent Experiences of Young Bilingual Learners, Caroline Bligh habla de niños que pasan semestres o años sin hablar con nadie en la guardería o en la escuela. Desde mi postura de aficionada (¡no soy médico!) me parece que tales situaciones requieren la intervención de, al menos, un psicólogo infantil y probablemente también un logopeda. Bilingües, ambos, o al menos conscientes de las circunstancias de los niños bilingües.

Pero volviendo a un niño que atraviesa unas primeras semanas difíciles en la escuela o guardería: en primer lugar, involucrar al maestro o cuidador. Sobre todo si se trata de los años de guardería, la verdad, poco idioma se puede aprender de los otros niños, por muy monolingües que sean. Y por regla general, los cuidadores usan un lenguaje mucho más basado en instrucciones, órdenes, regañinas… [falta cita] Es decir, no es el material con el que los niños construyen un idioma en su cabeza. Al involucrar al maestro o cuidador, podemos cambiar este aspecto. Que el niño escuche un idioma más parecido al que un progenitor usaría, con más descripciones, conversaciones, etc.

Y dejadme que recomiende aquí leer libros juntos en casa, esta vez en el idioma del cole. Busca cuentos que traten sobre el primer día de guardería, relaciones entre niños, jugar, parque, etc. Asegúrate de que por lo menos el vocabulario le suene cuando vaya al parque. Por ejemplo, podemos recrear una conversación imaginaria entre dos personajes del libro para que el niño sepa cómo se juega a sus juguetes favoritos en el idioma más débil. También, cantar las canciones de la guardería en casa puede ayudar a favorecer la integración.

Altibajos en los idiomas

Cuando mi Peque empezó a ir a la guardería, al año y poco, en seguida empezó a usar el alemán como los demás niños de su edad. Claro, llegó la pandemia y el confinamiento, y las horas de exposición al alemán cayeron a… ¿una a la semana? Básicamente me aseguré de leer con ella al menos un cuento en alemán al día. No os sorprenderá que en pocas semanas, el alemán (activo) había desaparecido como si nunca hubiese estado ahí. En cambio el castellano prosperó como una mala hierba.

Todos los estudios longitudinales sobre peques bilingües observan altibajos en el dominio de cada idioma. Incluso el idioma dominante cambia en el curso de la crianza según la exposición (por eso se recomiendan tanto las estancias prolongadas en el país de origen). Los altibajos no son un accidente, sino la forma natural de ser bilingüe para niños y grandes, guapos y feos.

Y de hecho, la exposición no es el único detonante de estos altibajos (aunque sí que es la más estudiada). Un causante que todos conocemos de primera o segunda mano de que un niño cambie de idioma dominante es el propio crecimiento del niño. El paso a la primaria, la creación de redes sociales, la búsqueda de integrarse que tienen todos los adolescentes… no solo los bilingües pasan por estas fases. Pero para los bilingües, además, estas llegan a influir su idioma dominante.

Para suavizar estos cambios, tengo un método muy potente: asegurarnos de que el peque domina al menos un tema de su interés en el idioma minoritario.

¿Cómo funciona esto? Imaginaos que el peque descubre un nuevo interés (u obsesión) en el idioma minoritario. Por ejemplo, los dinosaurios. Si en ese tema el niño se siente más cómodo en el idioma minoritario, querrá seguir leyendo e informándose en ese idioma minoritario. Esto es un método muy superior a la alternativa, de aportar materiales en el idioma minoritario para un tema en el que el niño ya se siente muy a gusto en el idioma mayoritario. Si un niño ya es experto en el idioma más fuerte en un tema, pongamos en el fútbol, intentar que hable de ese tema en un idioma en el que siente que no hace pie no va a hacer más que frustrar a todo el mundo.


¿Qué otras fases os están resultando un dolor de cabeza? ¿Y qué métodos estáis usando para superarlas?

Todas las fotos son de cottonbro en Pexels

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